Energía solar flotante para luchar contra el cambio climático

La energía solar flotante es una propuesta innovadora para ayudar a combatir y generar energía con un menor costo ambiental. El proyecto está basado en cubrir el 10 % de los embalses hidroeléctricos con paneles flotantes para instalar capacidad eléctrica, aunque aún queda evaluar los impactos ambientales y sociales.

Cara a un futuro para lograr una descarbonización total en la producción de electricidad, es necesario desplegar paneles solares en lugares amplios en todo el mundo. Por ejemplo, para el año 2050, Estados Unidos necesitaría 61.000 kilómetros cuadrados de paneles solares. Sin embargo, países con terrenos más limitados, como Japón o Corea del Sur, tendrían que dedicar el 5 % de su territorio a ello, porque el resto del territorio lo tendrían que disputar entre la producción de alimentos, viviendas y conservación de la biodiversidad. Por ese motivo, la solución está en los paneles solares flotantes (“floatovoltaicos”) en embalses.

Obstáculos

La propuesta de los paneles solares es muy creativa e innovadora, pero aún quedan muchas preguntas acerca del impacto medioambiental, las dimensiones sociales, técnicas y/o económicas.

Uno de los primeros obstáculos a los que se enfrenta este nuevo sistema son las hectáreas que va a ocupar sobre la superficie, ya que al menos necesitaría 20 veces más que las centrales convencionales de combustibles fósiles para producir un gigavatio (GW) de electricidad. Para ello se ha propuesto varios entornos con ubicaciones en lugares remotos donde se podría extender una flota de paneles solares.

Se han pensado diferentes localizaciones, como por ejemplo los desiertos tienen muchas horas de luz solar y no hay competencia por el suelo. Sin embargo, se ha demostrado que en el Sáhara, el color oscuro de los paneles alteraría las temperaturas locales y los patrones globales de flujo de aire de manera que podría causar sequías en el Amazonas, pérdida de hielo marino en el Ártico, entre otros inconvenientes.

Lucha contra el cambio climático

La energía fotovoltaica flotante también podría reducir la intensidad de carbono de algunas operaciones hidroeléctricas. De hecho muchas centrales hidroeléctricas son bajas en carbono, pero en algunos proyectos se libera mucho metano a partir de la materia vegetal sumergida en descomposición. La distribución y colocación de tan sólo el 2 % de los paneles fotovoltaicos en la superficie de un embalse, podría duplicar la producción de electricidad y reducir a la mitad la intensidad de carbono.

Asimismo, al estar en el agua podría mantenerlos fríos, lo que hace que sean un 5 % más eficientes que los terrestres. Los paneles protegen la superficie del sol y podrían reducir la evaporación, reteniendo el agua para la energía hidroeléctrica, el consumo y el riego. Así que en suma es que los embalses hidroeléctricos ya cuentan con la infraestructura de red para transportar la electricidad a los consumidores, lo que reduce los costes de transmisión.