El Internet de las Cosas: Un gran desafío para la ciberseguridad

Jessica Crincoli
Responsable de comunicacion Nextcity Labs

Como bien sabemos, el internet de las cosas o IoT (Internet of Things por sus siglas en inglés) se utiliza para describir la forma en la que dispositivos electrónicos se comunican entre sí, sin la intermediación humana, con el objetivo de intercambiar información y hacer mucho más eficiente el trabajo para el que están diseñados. Trend Micro, multinacional especializada en ciberseguridad, elaboró una encuesta donde se encontró que el 63 por ciento de las empresas asegura que las amenazas relacionadas con el Internet de las Cosas (IoT) han aumentado en los últimos 12 meses. Y es que el IoT adquiere un peso mayor en el seno de la empresa privada. Este concepto hace referencia a los dispositivos conectados a Internet que captan y envían información y son claves en el Big Data. Por ello, para garantizar la prevención de potenciales perjuicios, apostar por la inversión en ciberseguridad es de suma importancia. La normalización y el procedimiento suelen ser las diferencias entre las empresas. La seguridad del IoT adquiere distintas características en las pequeñas y medianas empresas y las de gran tamaño. La gran empresa aún tiene mucho recorrido de mejora por delante pero, habitualmente, cuenta con políticas, normativas o procedimientos. Ser víctimas de un ataque cibernético en el sistema IoT acarrea graves consecuencias en la estabilidad de la empresa, ya que esto podría causar: mala reputación, lo que conlleva a generar grandes pérdidas económicas, pérdida de confianza de los usuarios, pérdida de datos importantes, espionaje industrial, daños o pérdida de la estructura cibernética de la empresa. Si en algún momento llegara a existir un fallo en un dispositivo IoT se produce una fuga de información de datos personales, por lo que podríamos estar enfrentándonos a un importante problema de reputación, así como a una elevada sanción económica. En otras palabras, esto significaría un declive empresarial debido a la marcha de clientes, la ausencia de nuevos por la falta de confianza generada y, por supuesto, por el castigo punitivo provocado por el incidente. Y es que los efectos de un ciberataque de este tipo suponen directamente la muerte para la compañía afectada. Graves consecuencias La posibilidad de ser víctima del hackeo y todo lo que ello implica es una amenaza que hay que tomar en serio. Además del robo de información, existe la posibilidad de ser víctima de fraude, suplantación de identidad o de que nuestra información sea vendida a terceros. Los usuarios de la red están proporcionando demasiada información y consentimiento sobre su vida digital al firmar contratos sin saber exactamente de qué tratan. Y así es, pocas personas se dan el tiempo de leer los contratos, términos y condiciones que tienen todos los gadgets, apps y sitios de internet a los que entramos y dejamos toda clase de información. Sin duda alguna, el internet de las cosas formará parte de nuestra vida, por lo que tenemos que encontrar la manera de que está transición sea segura, y estemos bien prevenidos e informados de cómo se va a manejar nuestra información.